¿Qué es la competencia comunicativa y por qué es clave en cualquier interacción?

Cuando hablamos de comunicarnos bien, no basta con conocer una lengua. Necesitamos saber cómo, cuándo, dónde, con quién y para qué usarla. Esa habilidad se llama competencia comunicativa y es el corazón de una comunicación eficaz, sensible al contexto y cargada de sentido.

Mucho más que hablar bien: las subcompetencias de la competencia comunicativa

El término “competencia comunicativa” se refiere al conjunto de habilidades y conocimientos que nos permiten actuar con eficacia dentro de una comunidad lingüística y cultural. Esto incluye, por supuesto, el dominio de la gramática y el vocabulario (la competencia lingüística), pero va mucho más allá. En el marco de este artículo, nos detendremos en las siguientes subcompetencias:

1. Competencia sociolingüística: lo que se dice… y lo que se sabe decir

Esta competencia nos permite adaptar nuestro discurso a las normas sociales de la comunidad en la que hablamos. Incluye:

  • El conocimiento de las reglas de interacción social, como cuándo saludar, cómo pedir algo o qué tono usar.
  • La comprensión de los actos de habla, como una pregunta, una queja o una advertencia.
  • La capacidad de reconocer y actuar en distintos eventos de habla, como una conversación informal o una reunión de trabajo.
  • El manejo adecuado de distintas situaciones de habla: clases, ceremonias, comidas, fiestas…

Todo esto está íntimamente relacionado con otros aspectos de la cultura como la política, la religión o la organización social. Ser sociolingüísticamente competente es, en otras palabras, saber estar.

2. Modelo SPEAKING: el esquema que todo hablante exitoso domina (aunque no lo sepa)

Propuesto por Dell Hymes, este modelo nos ayuda a entender todo lo que ocurre en una situación comunicativa:

  • Setting: ¿dónde y cuándo ocurre?
  • Participants: ¿quiénes intervienen?
  • Ends: ¿cuál es el propósito?
  • Acts: ¿qué se dice y cómo?
  • Key: ¿cuál es el tono?
  • Instrumentalities: ¿qué medios se usan (oral, escrito, etc.)?
  • Norms: ¿qué normas rigen esta interacción?
  • Genre: ¿a qué tipo de discurso pertenece (cuento, charla, discusión)?

Aplicar este modelo ayuda a desarrollar una mirada aguda sobre las interacciones reales y a fortalecer la competencia comunicativa desde la observación.

3. Competencia interaccional: el arte de construir sentido juntos

Saber cómo iniciar, mantener, cambiar o cerrar una conversación no es un talento natural, es una habilidad culturalmente adquirida. Esta subcompetencia incluye también el uso del lenguaje corporal, el contacto visual, los turnos conversacionales y la distancia entre hablantes, que varían de una cultura a otra.

4. Competencia cultural: comprender antes que juzgar

Esta competencia implica entender los valores, creencias y estructuras de la cultura en la que estamos comunicando. No se trata solo de «actuar correctamente», sino de hacerlo desde una comprensión real de por qué esas normas existen, qué significan y cómo son vividas por quienes pertenecen a esa comunidad.

Entonces, ¿qué facilita o entorpece la comunicación?

En cualquier acto comunicativo hay variables que inciden directamente en nuestra efectividad: el contexto, los participantes, los objetivos, los códigos culturales compartidos o no. Por eso, para comunicar bien no basta con hablar: hay que saber escuchar, observar, interpretar y adaptarse.

Para seguir practicando…

La competencia comunicativa no es algo que se “tiene” o “no se tiene”: se construye, se ejercita, se amplía. Te invito a observar tus interacciones cotidianas con esta lupa, a preguntarte por las normas, los roles y los silencios. Y si estás en un proceso de aprendizaje de una lengua, recuerda: no aprendes solo palabras, aprendes a habitar una cultura con tu voz.

¿Quieres profundizar en tu competencia comunicativa para presentaciones, clases, reuniones o vida cotidiana? Escríbeme, y con gusto te acompaño a desarrollar tu potencia comunicativa.

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